septiembre 22, 2010

La semilla del vampiro | Cap. 7

CAPÍTULO SIETE
UNA HISTORIA REAL

El lugar era una sórdida habitación desprovista de aire limpio. Todo estaba bañado en sangre y sombras. Era como mirar por un agujero negro. Un lugar vacío, excepto por los cuerpos desmembrados, la sangre y las vísceras. El hedor era nauseabundo. Penetraba por las narices, como exhalar amoníaco de un solo golpe. La luna producía un reflejo azulado en torno al rostro de Carlos, quien se encontraba de pie, apunto de contar su historia.
     Caminaba sobre un montón de cadáveres mutilados, produciendo un chasquido al pisarlos. La escena era como ver el final de una guerra campal entre dos grupos que se odiaban a muerte. Cabezas estrujadas, brazos cortados, manos sin uñas; cuerpos desprovistos de miembros; vísceras esparcidas por el suelo como si fuera el refrigerador de cualquier carnicería.
     —Hace cuatro años —dijo Carlos—, hubo un horrible homicidio en la Urbanización Los Olivos. Una tarde hermosa de Mayo. La casa en la que ocurrieron los hechos era la última de todas las casas de la urbanización.
     Exhaló su cigarrillo y arrojó la colilla por la ventana, y añadió:
     —El crimen fue espantoso, ¿lo recuerdan?
     »Esa noche los padres de Sofía fueron a una fiesta. Fue un viernes. Sofía pidió permiso a sus padres para hacerle una visita a su querida amiga dentro de la urbanización. Sofía sólo tenía diecisiete años. En la edad de la vida plena: “En la flor de la vida” —sonrió con sarcasmo—. Sofía esa noche abandonó su casa mucho antes de que sus padres salieran a la dichosa reunión.
     »Los padres de Sofía salieron. Su hija debió estar, para ellos, los padres, en casa de su amiga. ¿Y saben qué ocurrió después? Sofía decidió a última hora volver a casa antes de la hora pautada… Casi las diez.
     »Sofía llegó a casa, se tomó una aspirina para el dolor de cabeza, y se recostó en el sofá. Al cabo de unos minutos, Sofía, cerró los ojos. Se quedó profundamente dormida. Exactamente unas horas después, los padres de Sofía llegaron. ¡Hogar Dulce Hogar! Eran las doce y media. Elaine se despertó con el ruido del motor del carro, y quiso sorprender a sus padres al llegar. Las luces de la sala estaban encendidas, así como las de la habitación de los padres de Sofía.
     »—¿Dejaste alguna luz encendida al salir, Matilde? —preguntó el padre de Sofía a su esposa, quien se bajaba del vehículo, mirando incrédula hacia la ventana de su habitación.
     »—Que yo recuerde, las apagué todas al salir, excepto el porche —respondió.
     »El padre de Sofía estaba armado. Se dirigió a la puerta principal y la abrió despacio. Una sombra se deslizó por las escaleras. Corría sigilosamente hacia la segunda planta. El padre de Sofía pensó: “Maldito ladroncito, te llenaré de plomo si te llego a coger. Ésta es mi casa y nadie me jode, ni a mí ni a mi familia. Subió los escalones con sigilo, mirando hacia todos lados. De pronto la sombra se resguardó en la primera habitación contigua a las escaleras. Él gritó: “Aja, ladrón de mierda, estás en mi territorio, y todavía tienes los cojones de joder en mi propio cuarto”. El hombre apuntó hacia la puerta con su 357, cañón largo. Entró en la oscura habitación, y en ese instante, salió Sofía, pegando un brinco del escaparate hacia la puerta. El hombre intuitivamente accionó el arma. El proyectil impactó con energía en el pecho de Sofía, despidiéndola un par de metros. El estruendo se alcanzó a escuchar en todos los rincones de la casa. Las luces de la urbanización se empezaron a encender, y algunas puertas de las casa vecinas se abrieron.
     Sofía murió sin remedio esa noche.
     —¿Por qué nos cuentas eso, Carlos? —preguntó Alejandro.
     Paola estaba bañada en sudor, temblaba. El cabello se adhería a su frente con el sudor. Le era difícil respirar. En la misma actitud estaban sus otros dos amigos. Alejandro era el menos afectado. Desde hacía dos días tenía congestionada la nariz, lo que impedía oler la putrefacta inmundicia. Él era el único del grupo que lograba mantenerse de pie sin dificultad; y pensar en todo el relato sin descuidar un punto y una coma. Sólo temblaba de horror ante la terrible escena de Jack, El Destripador.
     —La historia tiene su moraleja —dijo Carlos, sentándose de cuclillas—. La vida trae muchas sorpresas. Para la familia de Sofía fue una sorpresa desagradable. No para ella. Claro que no, ella está muerta, liquidada, despachada, lista. ¿Saben? La vida muchas veces es cruel, aunque siempre… cómo dice el dicho popular: “Dios ahorca, pero no aprieta”. Mierda, ¡SI DIOS ME HA AHORCADO DESDE QUE NACÍ!
     Carlos se levantó bruscamente y tomó por los cabellos a Paola. Ésta gimió de dolor. La zarandeaba de un lado a otro, como una muñeca de trapo. Alejandro (quizá el más despierto en ese momento) pensó: “Mejor hacer algo. Si eso puede hacer con Paola, cuando nos tome a nosotros será peor… mucho peor”.
     Paola trataba de soltarse.
     —Suéltala —murmuró a regañadientes Rafael, quien se sentía extraño.
     Las vampiresas, María Virginia y Mónica, se juntaron, bloqueando la salida. Juan abandonó el apartamento, dejando una capa de humo.
    Los muchachos estaban a punto de darse por vencidos cuando Carlos soltó a Paola de los cabellos. La chica, aturdida, sintió la cabeza fuera de su sitio. Sintió un hormigueo por todo el cuerpo.
     Esto era el principio de un verdadero desenlace.
     Ahora o nunca.
     —Y ahora que han recordado la historia, les pediré una cosa antes de concluir. Firmen un pacto de lealtad ahora mismo.
     Todos se miraron.
     Los muchachos ahora de pie, ya no se tambaleaban a causa del fétido olor. Los intrigaba saber del pacto. ¿Qué Pacto de Lealtad? ¿Qué era eso? ¿En qué consistía? Gabriel pensó: “Un pacto de lealtad en la que seguramente nos pedirás que algunos de nosotros nos arranquemos los ojos como Edipo Rey; o probablemente nos pedirá que nos lancemos por la ventana como acto de buena fe.
     —La lealtad es algo que se gana mis afables amigos —empezó Carlos al tiempo que tomaba a Maria Virginia por el brazo—. Ella es un símbolo de lealtad. Ella es lo que cualquiera de ustedes puede ser. Lo tiene todo: dominio, dinero, respeto, inteligencia.
     —Lástima —dijo Gabriel—, pero es tarde y debemos acabar esto cuanto antes. Verás, son cerca de las cuatro de la mañana. En un par de horas los primeros rayos de la mañana caerán sobre sus jodidas cabezas. Pero, no te preocupes, eres el Elegido, tal vez, si corres con suerte, tienes tanto poder como para sobrevivir a la luz del día y convertirte, no solamente en una especie de neonazi vampiro, sino también en el primer vampiro que ve la luz del día. ¿No les parece formidable?
     Carlos agitó un poco su chaqueta de cuero y se envolvió un poco el cabello hacia atrás. Él adoraba traer el cabello largo. Sacó un cigarrillo y, después de encenderlo, estalló en risas.
     —Que bien, después de todo me queda un cigarrillo —dijo, riendo—. Aplaudan esta brillante actuación, chicos —miraba a todos con ironía—. Eres el único que ha logrado hacerme reír. Por eso me caes bien.
     Un extraño pensamiento cruzó por la mente de Paola: “Primero eres simpático, luego eres uno de la Legión, te haces vampiro: matas, reclutas gente, y al final, te sentarás en la diestra del Padre Todo Poderoso de los Vampiros… El Elegido… Carlos”.
     —Para ser franco —continuó—, deseo que sigamos siendo amigos. Después de todos estos años como los “caza-bobos de cucarachas”, perdón —sonrió—, El Grupo, no es justo arruinar nuestra amistad. Por eso les ofrezco ese trato, ese único e inquebrantable trato.
     —¿Cuál trato? —preguntó Gabriel. De pronto, como dándose cuenta del grave error que había cometido. Entonces se mordió la lengua.
    Estaba siguiendo su jodido juego.
     —Los dejaré ir a cambio de una cosa.
     Todos hicieron silencio.
     —Que uno de ustedes —continuó— se quede conmigo. Así, todos conservarán su vida… como simples y estúpidos mortales. Ah, pero eso sí, si alguien cuenta algo a sus padres, a la policía o a su mismísima sombra, todos pagarán por pecadores.
     —¿A qué te refieres con que alguien se quede contigo? —preguntó Alejandro.
     —Todo esto no se hizo para nada —contestó—. Ustedes saben todo y por esa razón necesitamos un comprobante de lealtad —luego se encogió de hombros y miró a Paola—. Era lo que les venía diciendo: Lealtad. Es una palabra sublime. Hermosa. La lealtad de ustedes se comprobará quedándose alguno conmigo, formando parte de la Legión.
     —Ni lo sueñes —dijo Gabriel.
     La acción, bastante improvisada, resultó alentadora. Gabriel empujó a las dos chicas que bloqueaban la salida. El aspecto de las mujeres cambió. Sus elegantes y finas facciones perdieron toda pureza. Ahora eran dos demonios sedientos de sangre. Carlos tropezó con uno de los cadáveres, y cayó al suelo. Alejandro fue el último en salir del apartamento.
     Juan les bloqueaba el camino hacia abajo. Les mostraba los dientes afilados y unas grandes garras puntiagudas. Envejeció como veinte años, pero tomó un vigor sorprendente. Todos corrieron hacia el piso siguiente. Detrás de ellos se escuchó vociferar la voz de Carlos: “¡LOS QUIERO A TODOS MUERTOS ANTES DEL AMANECER!”.

10 escritos rotos:

enrojecerse dijo...

Me temo que los deseos de Carlos van a cumplirse, qué miedo.. Me ha recordado a Crónicas vampíricas. juajua!

ARIADNA dijo...

pues lei todo ligadito y me entro un poquito de miedo¡¡ que cosa crees que mueran??? ojala que no¡¡¡ hasta los vampiros tienen corazón no???
muy buena novela, besitos

deMónicamente dijo...

sigo sintiendo miedito!
sorry, todo lo de terror causa eso en mí!!
de todos modos, tu escrito es genial!
kissess amigooo!!

masmasmasporfavor ♥ dijo...

Rara vez me detengo a leer textos largos. Esta es una de ellas, la forma en la que escribís hace que cada palabra me llegue... el relato de la muerte de Sofía me dolió.

Espero que todo esté como se debe en tu vida.

Gracias por haber pasado por el blog y seguirme :)
Con respecto a tu comentario, si, esa persona genera lindas cosas, pero se que no es alguien con el que estaría en pareja. Solo me parece lindo.

Un beso enorme!
Esperare otro capitulo!

Ricardo J. Román dijo...

Hoy disfrutarán del penúltimo capítulo...

Gracias a todos aquellos que continuamente han seguido la historia y a quienes han decidido esperar para leerlo de un tirón, les comento que podrán hacerlo en formato pdf una vez concluida.

Muchas gracias.

pequeñita dijo...

aaaaaaaaa >< muy buen capitulo la parte en que la entrelasaste con otra historia me desespero me dieron ganas de llegar rapido denuevo a la historia ><
besos!

Soñadora E dijo...

O.O aun no me había pasado por tu nuevo blog!! Discúlpame, entre el poco tiempo y mi cabeza ando perdida!
Me voy a poner al día ahora mismo.
Un beso grande!

Tonta clandestina dijo...

Imagine cada palabra, cada frase excelente... me encanto, de verdad ni no has escrito un libro deberías hacerlo ... Eres grandioso =)

Arien dijo...

Vaya, este texto me ha puesto los pelos de punta. Me gusta, me leeré los anteriores para ponerme al día.
:)

Almenara dijo...

WOWW tengo que ponerme al día me quede en el capitulo 4... cuando lea te cuento.

 
 

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