septiembre 03, 2010

Sobrevivientes | Adelanto...

FACTOR TERROR

El camión se estrelló contra un poste de luz. El golpe quebró el cristal delantero. «Corran todos a la farmacia», gritó Gilberto, saliendo de la camioneta; seguido del resto de sobrevivientes: mujeres y niños, corriendo, agachados, como refugiándose de balas invisibles. El cielo empezó a oscurecer. Las últimas huellas del día dibujaron suaves líneas de colores naranja y celeste en el horizonte. Gilberto no esperó encontrar ningún establecimiento abierto para refugiarse. La tensa situación obligó a mucha gente a huir de la ciudad desde temprano. Sin embargo, llegó a las puertas de una tienda, golpeó con un bate de béisbol la cerradura, hasta forzar la cerradura. Los demás gritaban llenos de terror.
—Ellos vendrán —dijo una niña—. Pronto llegarán aquí.
Gilberto siguió golpeando la cerradura con furia, sin prestarle atención al comentario de la niña. Otro de los muchachos, más joven que Gilberto, lo echó a un lado y le quitó el bate de las manos.
—Si esperas que esto no se convierta en un verdadero caos, deberás moverte más rápido —dijo, apartando con los codos a los demás que empezaban a rodearlo—. Háganse a un lado, mierda.
Aferró el bate con ambas manos, y le dio un golpe con todas sus fuerzas al candado. Por fin el candado cedió luego de un crujido.
La alarma de seguridad no se accionó. La niña que habló antes fue la última en entrar. Abrazaba un oso de peluche. Todos corrieron hacia el almacén de la farmacia, buscando posibles sobrevivientes.
Nada. Totalmente despejado.
—Miren —dijo una mujer que llevaba a su hijo de cuatro años en los brazos.
El cielo se llenó de aves, como una cortina de humo negro, dejando la ciudad en penumbras.
—Son aves negras —dijo Gilberto.
Los sobrevivientes se apilaron frente a una de las ventanas, mirando como el cielo quedó oscuro completamente. Una de las mujeres aseguró que si esas cosas se estrellaban contra los cristales, a esa velocidad, entrarían sin dificultad. Todos asintieron con la cabeza. Las aves negras fueron desapareciendo poco a poco.
—Está bien —dijo Gilberto—, necesito que presten atención. Esas aves negras posiblemente volverán. Necesitamos bloquear las ventanas. Lo que dijo Virginia es verdad, si esas aves negras vuelven, con la misma velocidad, destruirán los cristales y nos cenarán.
—¿Han visto esas monstruosidades que están afuera? —Preguntó el muchacho que abrió la puerta de la farmacia—. Si no conseguimos…
—¿Cómo te llamas? —preguntó Gilberto.
—Fernando.
—Aquí no todos nos conocemos —señaló Gilberto—. Sólo conozco a Virginia. Si vamos a continuar juntos lo mejor será conocer los nombres de pila.
La mujer con el niño en los brazos se presentó:
—Mi nombre es Ofelia, y mi bebé se llama Martín.
Un par de muchachas, aún en shock, aferradas una a la otra, no quisieron o pudieron dar sus nombres. Gilberto esperó, pero su estado de conmoción era bastante. Son niñas, pensó. A lo sumo tendrán catorce o dieciséis años de edad, a lo sumo. Virginia fue la próxima en presentarse. La niña con el peluche se llamaba Luisa.
—Muy bien —dijo Gilberto—. Ahora que conocemos nuestros nombres, lo más propio será esperar aquí. No sabemos lo que ocurre afuera. Esto no se trata de un virus. No es como ocurre en las películas. El terror se respira en el aire. Esto me recuerda a muchas películas de terror de medianoche. Lo cierto es que ahora no podemos reparar en esas vicisitudes.
—Tengo hambre —dijo Fernando.
—Es probable que encontremos algo de comer aquí —dijo Gilberto, acercándose al refrigerador de Coca-Cola—. No beban agua.
Fernando asintió.
—He visto como sucede… —dijo Virginia como hablándose a sí misma—. He visto las reacciones del agua en el organismo.
—Sí, yo también —aseguró Fernando.
—El agua es el factor del terror —añadió Virginia.

12 escritos rotos:

Ricardo J. Román dijo...

Tal vez hubo personas que leyeron esta entrada en mi blog Escritulalia, pero vuelvo a traerlo a este blog porque la novela esta culminada. Puedo decirles que trae un final sorprendente. Pronto podrán descargar por capítulos en formato PDF esta novela. Sin embargo, para evitar plagios, decidí hacer dos versiones de la misma novela. La versión original que, espero podré enviar en los próximos días a una casa editorial, y otra, la que ustedes disfrutarán por acá, con dos capítulos distintos y un final distinto.

Respirando entre palabras. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Respirando entre palabras. dijo...

Es la primera vez que lo leo.
Para empezar te diré que me impresionó la imagen, luego me fui metiendo en el relato y a pesar de que la historia me hizo recordar a una última película que ví en el cine, se que ésta no será igual.Tu eres de los que sorprende, asi que aquí me quedo para continuar leyendo.
p/d Esto promete...
Besote amigo.

Ricardo J. Román dijo...

Gracias, amiga.

Te diré que tal vez te refieras a la película El Libro de Eli, pero no puede existir una película reciente que se parezca a mi relato cuando el mío fue escrito en abril de 2.008; y en sí, la primera idea concebida en diciembre de 2.007 :)

De todas formas, como lo dijiste, esto promete y espero que sea así.

Feliz fin de semana.

Nada mas importa dijo...

Que relato.
Pudiste hacer que este junto a ellos, que tenga el mismo miedo y que respire el mismo aire. En fin, creo que al leerte, tambien he sido uno mas entre esos sobrevivientes.
Muy muy bueno!

Y el blog te quedo muy lindo, realmente me gusta y dejo de estar pesado.

Un beso grande!

Respirando entre palabras. dijo...

Claro que no puede ser el mismo, ni así se llamaba, solo me hizo recordar lo visto, pero como te dije, tu sorprendes, y el final de la película mencionada, NO!
jajja
Mis felicitaciones.Aquí sigo...
Super beso

Lore dijo...

Un relato impresionante, seguiré tus pasos hasta llegar a tener tu novela en mis manos, que a mí por cierto tambien me ha recordado pero mucho, a otra película muy antigua que ví hace muy poco y que creo era
Hickok.

Besitos y suerte con tu nuevo blog.

Nieves dijo...

Qué inquietante, intrigante. Me gustan las historias de miedo. Sigo a la espera de otros capítulos. Besos.

disancor dijo...

Estoy impaciente por leer tú novela. Desde ya, imagino es un gran relato.
Un saludo.

MR. MC.DONALD dijo...

HOLA QUE TAL?? ESPERO QUE BIEN, ME FASCINA TU SUPER BLOG, ES GENIAL ESTA ENTRADA Y DE VERDAD ME COMPROMETO A SEGUIRTE A PARTIR DE AHORA!!!! TE INVITO A VISITAR MI OSCURO, NOSTÁLGICO, DEPRESIVO Y TRISTE BLOG DE INVIERNO PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES...ESPERO TE GUSTEEEEE!!! SALUDOS:

www.juancarlosmcdonald.blogspot.com

Mal atendida dijo...

CLARO, CON RAZÓN. LICENCIADO EN LETRAS, ESO LO DICE TODO! JAJAJA.

UN BESO GRANDE RICKY, http://malatendida.blogspot.com :)

Ginebra dijo...

La leí en Escritulalia, la he leído de nuevo, y espero poder seguir leyendo y llegar a ese final, que sin duda se que me sorprenderá…

Un placer Ricardo, me encanta sentirme atrapada por tus textos…

Muackss!!

 
 

El Bosque

Mi primera novela El Bosque (2.001), en pequeñas entregas semanales. Podrás descargarlas de forma gratuita en formato PDF, muy pronto.

Libros recomendados

  • Adolfo Bioy Casares - La invensión de Morel
  • Edgar Allan Poe - Narraciones extraordinarias
  • Javier Marías - Mañana en la batalla piensa en mí
  • José Saramago - Ensayo sobre la lucidez
  • Mempo Giardinelli - Imposible equilibrio
  • Orhan Pamuk - Nieve
  • Ray Bradbury - Fahrenheit 451
  • Stephen King - Un saco de huesos
  • William Faulkner - El sonido y la furia

Escena Final

Escena Final narra la historia de dos amigos que deciden realizar películas de terror y compartir un sueño, asustar a todos con especies de espectáculos reales, pero las cosas se tornarán difíciles cuando empiecen a jugarse la vida en la última escena.

Sobrevivientes pronto en PDF

Sobrevivientes, mi nueva novela, podrán disfrutarla en formato .pdf en unas semanas. La versión digital ofrecerá un par de capítulos distintos al original que guardo en mi gaveta y espero llevar a una editorial muy pronto. La novela narra la historia de un grupo de personas que deciden escapar de una ciudad infectada por un extraño virus que afecta, principalmente, el agua.