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octubre 25, 2010

Vuelta de hoja

Despejo tu rostro de toda verdad
en medio de la noche cuando todos
los miedos se escurren entre sombras,
y un adiós, lejano, se despide
del océano que enmudece tus ojos
y el ocaso que despierta los sueños.

Pertenece a un viejísimo poemario que escribí, con el título La costura de la soledad.

septiembre 27, 2010

El tiempo a mi favor...

Por muchos años, cuando estudiaba en la escuela de letras, buscaba siempre la innovación en la literatura, como un modo de marcar cierta diferencia que me hiciera fácilmente identificar un autor de otro y admirarlos por su grandeza. Uno de ellos fue William Faulkner. Sus constantes saltos temporales y sus historias tejidas se identificaba con facilidad del resto de los escritores de la época. Igual ocurrió con las constantes lecturas de Bioy Casares, cuyos finales son tan sorprendentes como enigmáticos. Sin embargo, con cierta vergüenza debo admitir que mi lectura de poetas es muy pobre, pero los admiro en igual o mayor proporción que los novelistas, por su forma de sintetizar tantos sentimientos y emociones en un escrito. Aunque puede decirme alguien que es relativo la brevedad de un poema con respecto al género narrativo, pues, hoy se conocen excelentes microcuentos que rompen los
paradigmas establecidos entre lo que se considera cuento y novela. ¿Cuántas cosas podemos sacar del cuento de Augusto Monterroso? 'Cuando desperté, el dinosaurio seguía ahí'. Un microcuento capaz de generar tantas y excelentes opiniones.
De todas formas, tengo mis poetas de predilección, como tal vez los tengas tú; pero sí existió alguien que me pareció maravilloso por su constante interés por la innovación, fue Vicente Huidobro, padre del Creacionismo, y fuente de inspiración para uno de mis primeros poemas que intenta abordar un poco esa mecánica de la forma y la escritura.

El tiempo a mi favor...

Espero y sonrío con el tiempo a mi favor... Sin ti,
alma, deseo sin sabor; buscando
la fragata de los escorpiones
celestes y motas de
algodón
nubes
d
e
sal
envueltas
en triste tiempo
sin risa y con dolor;
aunado a tu cuerpo tan dulce
como el sol. Hoy el tiempo eres tú,
y sé y espero que siempre estes a mi favor.

agosto 31, 2010

Tu cuerpo a través del sol

En un principio fueron las caricias en tu cuerpo las que despertaron las sensaciones profundas. Ahora son mis palabras las que salen a relucir para describir las nuevas emociones.
Tomo asiento en el viejo banquillo de la soledad, donde escribí las historias del pasado, las aventuras de un mal tiempo; un adiós que se encuentra colgado en las nubes y, al tiempo que llueve, cae desparramado en la tierra.
Ahora tu cuerpo a través del sol alumbra un nuevo panorama. Ahora tus ojos son el especulo de mi alma. Ahora podrás encontrar colgadas en el cielo éstas palabras que construyo para ti.

agosto 23, 2010

Sin sombra no hay luz | Fragmento

En el año 2.006 estuve escribiendo una novela que adelanté mucho y, por una u otra razón abandoné su conclusión. En ese baúl de los viejos recuerdos la encontré y hojeé un rato. Me gustaron muchas partes, entre ellas la que leerán a continuación:

Posada "Luz Caraballo". Tomada en un viaje a la ciudad de Mérida 2.006.
La construcción de la posada en toda su simetría era idéntica desde la entrada hasta las habitaciones. Las escaleras estaban construidas con madera pulida y las ventanas de construcción rectangular. En el tercer piso, en un rincón, había una silla diferente a todas las demás. Se trataba de una mecedora elegante de madera. Sin igual a dudas era la imagen de la silla lo que los hizo reaccionar a ambos; no contrastaba con nada de lo que habían visto anteriormente. Era la disparidad en la uniformidad de la posada, como un retazo de cerámica negra en un piso blanco. Seguro que los ocupantes de la posada que pasarían a diario por el pasillo desviarían su atención hacia ese rincón bañado en sombras, con una silla ausente y solitaria. No había duda. Las cosas que no encajan siempre serán para los ojos una piedra en el zapato. “Esto no queda bien ahí” o “Parece que no pega” o “La verdad es que es muy bonito, pero no va”. Todos los objetos no encajados en un lugar y tiempo determinado terminan por eliminarse. Menos las fotografías. En el tercer piso, en la pared que daba con las escaleras, había una fotografía de un arriero y su mula. Caminaban —o por lo menos esa parecía—, por una calle solitaria, vacía, sin recuerdos (porque los recuerdos solo pueden estar en la memoria del arriero y no en la fotografía). La fotografía, en blanco y negro, rememoraba los viejos tiempos de la Mérida de antaño. Definitivamente la imagen del arriero y el burro, transitando por las callejuelas del pueblo, no modelaba con el decorado familiar de la posada. No producía feeling sobre el montón de cosas artesanales que lo decoraban. Era otra pieza dispar dentro del ambiente. La fotografía del arriero y su burro fueron vistos en primer plano por Linda y Ben al subir las escaleras, pero nunca la miraban al bajar. Quizá por encontrarse en una posición poco visible para quien baja las escaleras, pero lo que en cierto modo llamaba la atención era la silla; la condenada silla que había que mirar hacia atrás cuando se bajaba las escaleras, y que de igual forma se veía sólo con la intención de ver que algo no estaba en su sitio.

La manía es casi un paso hacia la locura.

Nota adicional: La fotografía es real. La posada que describo también. Fue un increíble viaje y quise ambientar la novela en ese viaje familiar.

agosto 21, 2010

Despedida... por ahora

Mira las aves que sobrevuelan esta alegre mañana. Has pasado por muchas cosas, lo sé. Perdido en el azul del cielo he vuelto a ver que las voces que te acompañan han cambiado los tonos. No los culpes a ellos; los niños siempre se aburren. Esta alegre mañana los pájaros dejaron escapar su musicalidad. ¿Los escuchas? Puedo hacerlo desde aquí. Puedo verme siempre repitiendo cada momento. ¿Cuánto tiempo habrá pasado? El azul del cielo languidece, pero sigue siendo brillante aquí abajo. ¿Será por qué tengo los ojos cerrados? Debo estar soñando y respirando este profundo sueño tan largo. No te culpes por más nada. Cada hecho tiene su consecuencia, y si fue este el destino deberemos acariciar la idea de permanecer así un tiempo hasta que Dios te traiga a mí.
 
 

El Bosque

Mi primera novela El Bosque (2.001), en pequeñas entregas semanales. Podrás descargarlas de forma gratuita en formato PDF, muy pronto.

Libros recomendados

  • Adolfo Bioy Casares - La invensión de Morel
  • Edgar Allan Poe - Narraciones extraordinarias
  • Javier Marías - Mañana en la batalla piensa en mí
  • José Saramago - Ensayo sobre la lucidez
  • Mempo Giardinelli - Imposible equilibrio
  • Orhan Pamuk - Nieve
  • Ray Bradbury - Fahrenheit 451
  • Stephen King - Un saco de huesos
  • William Faulkner - El sonido y la furia

Escena Final

Escena Final narra la historia de dos amigos que deciden realizar películas de terror y compartir un sueño, asustar a todos con especies de espectáculos reales, pero las cosas se tornarán difíciles cuando empiecen a jugarse la vida en la última escena.

Sobrevivientes pronto en PDF

Sobrevivientes, mi nueva novela, podrán disfrutarla en formato .pdf en unas semanas. La versión digital ofrecerá un par de capítulos distintos al original que guardo en mi gaveta y espero llevar a una editorial muy pronto. La novela narra la historia de un grupo de personas que deciden escapar de una ciudad infectada por un extraño virus que afecta, principalmente, el agua.